2023 Julio Un día en la plaza

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Un día en la plaza


Descubramos una obra realizada por el artista potosino Cleofas Almanza, quien nos trasladará hasta la época que marcó nuestras historias: la Revolución Mexicana. Observa e intenta describir las sensaciones que te transmite la escena. Los árboles tal vez te lleven imaginar las plazas de armas o el centro de numerosas ciudades del país.


El desfile es precedido por dos jinetes a quienes siguen soldados vestidos de blanco cargando rifle al hombro y quienes marchan en línea recta con actitud marcial. Los asistentes miran desde las carpas que los protegen del sol. Uno de ellos los saluda, el hombre con sombrero alzado, justo en la esquina inferior derecha del cuadro.

La Catedral Metropolitana de Ciudad de México permite situar la escena en la Plaza de la Constitución, popularmente conocida desde el siglo XIX como «Zócalo». Donde se levanta la astabandera, a instancias del Gral. Antonio López de Santa Anna, el arquitecto Lorenzo de la Hidalga proyectó un monumento dedicado a conmemorar la Independencia. Sin embargo, solo llegó a construirse la base de la columna, también llamada «zócalo». El lugar se ha transformado en distintos momentos de la historia. Hoy, es notablemente diferente pues fue en 1958 que se retiraron los jardines y bancas.

El título de la obra facilita reconocer el hecho revolucionario representado: la entrada de Emiliano Zapata y Francisco Villa a la capital el 6 de diciembre de 1914. Aunque en ese momento imperaba la incertidumbre en diversas partes del país, debido al conflicto armado entre las facciones que habían derrotado a Victoriano Huerta, en la escena predomina una atmósfera de tranquilidad.

Una vez que la División del Norte y el Ejército Libertador del Sur completaron su paso frente a Palacio Nacional, decidieron entrar al edificio de gobierno. Villa se sentó en la silla presidencial y a su izquierda, Zapata. Acompañados por diversos colaboradores, quedaron inmortalizados en la célebre fotografía de Agustín Víctor Casasola. Otros testimonios de la época son el retrato de los milicianos zapatistas en la barra de la Casa de los Azulejos, que hoy es uno de los Sanborns más bellos del país. Si uno cruza la calle, sobre la actual 5 de mayo, se distingue un legendario establecimiento que abrió sus puertas en 1876, pero cambió su lugar al actual en 1895. Debido a que era frecuentado por la élite porfiriana, Villa entró al bar La Ópera, y pistola en mano, se dice que lanzó un balazo, cuya marca aparentemente quedó en el techo del local. Todas son huellas de un momento de profundos cambios en la historia de México y esta obra nos invita a recorrer las calles, conversar con la gente mayor y tratar de imaginar cómo se vivía en otros tiempos. ¿Vamos?

FE


Antes de imprimir este artículo, se debe pensar bien si es necesario hacerlo: el medio ambiente es cuestión de todos.