2023 Julio Villa en el CEHM

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Villa en el Centro de Estudios de Historia de México.Fundación Carlos Slim

Rubén Martínez Jiménez | Archivo Cehm

El centenario luctuoso de Francisco Villa es una ocasión para revisitar la figura histórica del caudillo en la primera Revolución del siglo XX. El archivo y la biblioteca del Centro de Estudios de Historia de México conservan y difunden fuentes que nos permiten abordar el tema desde distintas perspectivas. En lo referente a documentos, encontramos los fondos Venustiano Carranza, Juan Sánchez Azcona, Guillermo Rubio Navarrete, Pablo González, Roque González Garza, Jenaro Amezcua y Manuel W. González, que muestran las decisiones políticas y militares que Villa tomó desde el inicio del conflicto hasta su asesinato: su adhesión al movimiento de Francisco I. Madero con la mediación de Abraham González, así como el parte militar de la toma de Ciudad Juárez en mayo de 1911, que fue entregado a Madero por el general Pascual Orozco; en dicho documento se destaca cómo el entonces coronel Francisco Villa tuvo a su cargo una columna de 650 hombres, quienes atacaron el sur de la urbe fronteriza durante dos horas, aunque las descargas de metralleta hechas por los federales sobre los sublevados supusieron una derrota parcial a sus fuerzas. Villa quedó con apenas las reservas y fue de mucha utilidad en los movimientos finales que dieron el triunfo a los maderistas.Conseguida la victoria, Villa se retiró por poco tiempo de la vida revolucionaria, pues el levantamiento de Pascual Orozco lo llevó de vuelta al campo de batalla en Chihuahua, sitio predilecto por los orozquistas para materializar la insurrección contra Madero. Fue en ese momento cuando Villa conoció a Victoriano Huerta, quien aún no se rebelaba contra el presidente. El desencuentro entre ambos no tardó y con base en su autoridad, Huerta acusó a Villa de insubordinación y ordenó su fusilamiento. Salvó la vida gracias a la mediación de Guillermo Rubio Navarrete, destacado general revolucionario de quien el Centro de Estudios conserva el Fondo DLXXIII. Villa fue enviado a la cárcel de Santiago Tlatelolco en la capital del país y logró escapar para emprender camino a El Paso, Texas. Permaneció en territorio estadounidense hasta que la Decena Trágica lo hizo tomar una vez más las armas en contra de Huerta: en ese momento iniciaría la etapa más conocida del revolucionario.


Bajo la primera jefatura de Venustiano Carranza, Villa atacó Casas Grandes, Chihuahua, y tomó Ojinaga; dichas hazañas valieron que la empresa cinematográfica Mutual Film Corporation le ofreciera un contrato. Por más de diez días, la División del Norte se batió contra las fuerzas federales en Torreón, Coahuila, con lo que controló la región para la facción constitucionalista. El 14 de abril de 1914 logró la toma de San Pedro de las Colonias; la batalla sin duda constituye uno de los episodios más violentos emprendidos contra las fuerzas federales. Gracias a esa victoria se logró el avance villista con dirección hacia el centro del país.


Ya como gobernador de Chihuahua y con el ataque perpetrado a Zacatecas, aumentaron las desavenencias con el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista. Se acusó de traición al Centauro del Norte, mientras que la División aseguraba que el movimiento había triunfado y su acción militar había terminado de forma definitiva con la resistencia huertista. Asimismo, la milicia villista, al no ser reconocida como ejército, aseguraba que Carranza intentaba acabar con el duranguense, lo que resultó en un gobierno despótico tal y como fue el del general Porfirio Díaz. Villa y sus huestes desconocieron a Carranza como Primer Jefe, lo que provocó una serie de movimientos políticos y armados entre ambos bandos. La principal estrategia fue la Convención de Aguascalientes; en ella los jefes revolucionarios pretendieron poner orden en el país y crear un gobierno emanado de ellos mismos. En esta etapa el Centauro del Norte fue nombrado Jefe de Operaciones Militares, lo que no ayudaba a cesar las hostilidades en ambas trincheras. A pesar de los reclamos del duranguense, la convención nunca fue reconocida por Carranza. Fue así como dio inicio el periodo de guerrillas. Emiliano Zapata y Francisco Villa entraron a Ciudad de México el 10 de diciembre de 1914, mientras que Carranza trasladó su gobierno a Veracruz, lugar desde donde respondió a los ataques de sus adversarios. En abril de 1915, el general Álvaro Obregón infringió una de las más dolorosas derrotas villistas: la batalla de Celaya. Villa trató de causar daño a los constitucionalistas a través del asalto a Columbus, Nuevo México, el 9 de marzo de 1916. Con este acontecimiento, el presidente norteamericano Woodrow Wilson emprendió la Expedición Punitiva. Villa, herido tras el asalto, se refugió por cuatro meses en la cueva del Coscomate, ubicada a las faldas de la sierra Tarahumara. El 5 de febrero de 1917 las fuerzas estadounidenses abandonaron definitivamente el país sin haber logrado la captura del general.


No obstante, la debacle villista era inminente. La muerte de Felipe Ángeles (1868-1919) y el asesinato de Carranza lo dejaban solo. El gobierno de Adolfo de la Huerta le ofreció indulto y beneficios por la deposición de las armas. De esta manera, Villa obtuvo la hacienda de Canutillo en Durango y ahí planearía un proyecto de rehabilitación de la zona. Erigió escuelas y cambió las armas por instrumentos de trabajo agrario. Sin embargo, sus actos delictivos y de insurrección no fueron perdonados y el 20 de julio de 1923, por instancia del diputado Jesús Salas Barraza (1879-1951), Villa fue acribillado.


El acervo documental del Centro de Estudios de Historia de México se complementa con notables ejemplares de la biblioteca, como Francisco Villa: su vida y su muerte, publicado en San Antonio, Texas, por el licenciado Antonio Castellanos, antiguo partidario de Félix Díaz (1868-1945), y a decir del propio autor, abordó la vida del caudillo de manera poco rigurosa, pero con la rapidez necesaria para publicarse meses después de su asesinato. Otro libro destacado es Francisco Villa y la Revolución (1960) del general Federico Cervantes Muñoz (1885-1966), destacado militar quien fungió como representante de Felipe Ángeles en la Convención de Aguascalientes, y quien fuera también Secretario de Comunicación en el gabinete del presidente Francisco Lagos Cházaro (1878-1932). El autor propuso reivindicar e idealizar a Villa, a quien alejó de la figura de ladrón y bandido cruel, y otorgó una perspectiva con sentido de justicia social.


Mención especial merece el texto de Luis Aguirre Benavides (1886-1976), De Francisco I. Madero a Francisco Villa (1966). Con prólogo de Martín Luis Guzmán, quien aseguró haber sido secretario particular de ambos personajes revolucionarios, detalló los acontecimientos más relevantes desde 1910, hasta la ruptura con Eulalio Gutiérrez en 1915. Asimismo, se encuentra Medalla conmemorativa de homenaje al General Francisco Villa de 1960, publicación realizada por la Comisión del Cincuenta Aniversario de la Iniciación de la Revolución Mexicana. En este libro se propuso, entre otras acciones, la creación de diversos reconocimientos a la memoria del caudillo, entre los que destacan erigir una escultura en la avenida División del Norte en Ciudad de México, crear una calle principal, grabar con letras de oro su nombre en la Cámara de Diputados y acuñar una medalla.


A un siglo del fallecimiento de Villa, el Centro de Estudios de Historia de México.Fundación Carlos Slim invita a todos los públicos a consultar de forma gratuita, virtual (en cehm.org.mx) o presencial, los acervos que dan cuenta de los diferentes episodios de una parte de nuestra historia, que marcó el rumbo político de la era moderna.


Mesa directiva de la convención de Aguascalientes: Vito Alessio Robles [1879-1957], Pánfilo Natera [1882-1951], Antonio Villarreal [1879-1944], Francisco Villa [Doroteo Arango Arámbula, 1878-1923], José Isabel Robles [1891-1917], Mateo Almanza [1858-1919] y Marcelino González
La Convención Revolucionaria de Aguascalientes se llevó a cabo entre octubre y noviembre de 1914, por iniciativa del primer jefe del Ejército Constitucionalista. Las primeras sesiones se desarrollaron en la Cámara de Diputados en Ciudad de México y posteriormente se trasladaron al Teatro Morelos de la capital hidrocálida. En ella participaron representantes de las distintas facciones: villistas, zapatistas y constitucionalistas, para buscar, a pesar de sus diferencias, la unidad y paz nacionales, amén de precisar los alcances y objetivos de la Revolución que sentarían las bases para redactar una Carta Magna que recogiera los ideales y promoviera una convivencia social progresista.

Francisco Villa y Emiliano Zapata no asistieron al primer llamado. Fue hasta que la Convención se trasladó a Aguascalientes cuando hubo representantes de ambos generales. Los zapatistas accedieron el 26 de octubre, cuando Antonio Díaz Soto y Gama se negó a firmar la bandera nacional, en oposición al acto cuyo objetivo fue conciliar a las fuerzas revolucionarias; el polémico suceso casi le cuesta la vida. La Convención designó al general Eulalio Gutiérrez Ortiz como presidente de la nación.

Esta fotografía es una impresión plata sobre gelatina en la que se observa a personajes como Vito Alessio Robles (1879-1957), Samuel de los Santos (1887-1959), Pánfilo Natera (1882-1951), Antonio I. Villarreal (1879-1944), Francisco Villa, José Isabel Robles (1891-1917), Mateo Almanza (1858-1919) y Marciano González (1883-1970), miembros de la mesa directiva de la Convención.

En la mediateca del Instituto Nacional de Antropología e Historia se menciona que la imagen fue tomada en octubre de 1914. La Fototeca Constantino Reyes-Valerio, perteneciente a la misma instancia, la catalogó bajo la autoría del célebre artista de la lente de las huestes carrancistas, José Mendoza.

SP




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