Revista / 2023 Abril / La crucifixión
Sobre el eje de la composición, el artista elevó la figura de Jesús crucificado por encima de la línea del horizonte.
La fuente de luz incide directamente sobre el cuerpo de Jesús. El Buen ladrón, a la diestra del Salvador, cuenta con mayor iluminación y su mirada se dirige al pie de la cruz.
Contrario a la iconografía medieval y del Alto Renacimiento, el Mal ladrón busca la mirada del Redentor.
Dimas y Gestas equilibran la composición. La mayor luminosidad del plano medio otorga profundidad a la obra. Los juegos de luces y sombras en los torsos generan la sensación de volumen.
El drapeado del cendal presenta una incorrección iconográfica para crear un efecto visual de ligereza y dinamismo en la composición
Los colores propios de la Escuela veneciana confieren dramatismo a la obra.
Los brazos de Jesús muestran el pentimento o arrepentimiento de il Tintoretto. Se ha desvelado el dibujo preparatorio y el maestro optó por brazos más delgados. El artista practicó tanto el dibujo del natural como la disección de cadáveres, para así lograr la representación fidedigna de la anatomía humana.
El recorrido visual de la obra parte de los soldados romanos quienes huyen de la escena; de ahí se dirige hacia la diestra del espectador para reparar en la mirada de Gestas y detenerse en la cartela que reza, de acuerdo con el evangelio canónico de san Juan, el acrónimo INRI, de la frase en latín Iesvs Nazarenvs Rex Ivdæorvm [Jesús el Nazareno, rey de los judíos]. Después, el espectador se detendrá en Dimas y finalmente, reparará en los pies del Redentor.
