Revista / 2022 Agosto / Memorias de Concha Miramón
Tras visitar Pompeya, el matrimonio Miramón Lombardo recorrió frente a la bahía de Nápoles el enclave de las sirenas: Sorrento con su mesa rebosante de macarrones.
Saliendo de aquella desgraciada Ciudad tomamos el tren que nos condujo á Castellama/re y alli alquilamos un coche que nos llevó á So/rento. El camino para ir á ese lugar, es un ver/dadero paseo, de un lado, altas peñas sembradas caprichosamente de árboles, del otro lado el encantado golfo poblado de innumerables barquitas de pescado/res; cada paso que daba nuestro carruaje, cada rodeo que haciamos en aquellas montañas, un nuevo pano/rama se presentaba á nuestra vista y esclamabamos admirados ¡Que hermosura! ¡Que belleza!/ A nuestro paso encontramos varios pueblesillos que por el ruido y mobimiento de sus habitantes, por la verdura de sus campos, y por sus numerosos jar/dines parecian estar en fiesta; en estas últimas, las plantas de viña, estaban colocadas con cimetría entre los árboles en forma de festones, colgando de ellos co/piosos racimos de uva que hacian gala de la rique/za y fertidad de aquel suelo. Al acercarnos á So/rento otra continuacion de jardines que perfuma/ban el camino con el aroma de las flores, y en/tre las enrejadas y árboles, lucían los limo/neros y las doradas naranjas./ A las doce y media llegamos á Sorento y nos a/lojamos en el Hôtel Framontana que era el me/jor de la ciudad; el aire puro, y el hermoso cami/no, nos abrieron el apetito asi al bajar del coche pedimos el almuerzo. El mozo del hotel, nos con/dujo al comedor que estaba en una gran terrasa; a/lli otra gran sorpresa nos esperaba, la vista ente/ra del golfo, el mas lindo panorama que los ojos pueden contemplar, y que puede soñar la men/te./ A nuestra isquierda y a una cierta distancia de So/rento, la histórica Isla de Capri, donde el Empe/rador Tiberio formó un lugar de delicias, y donde vivió varios años reposandose de sus inicuas cruel/dades. Frente á nosotros, Napoles marcando el Sol con sus rayos, la blancura de sus casas y las formas de sus cúpulas y torres; mas adelan/te Portieri, luego el terrible Vesubio ostentando con gallardia su enorme penacho, y dejando ver á su fal[d]a Torre del Greco, Torre Anunciata y otros Pueblesillos in/vadidos mas de una vez por su fuego abrasador; terminando la carretera con el gracioso Pueblo de baños y de aguas minerales, Castellamare di Stavia.1 Todo en aquel encantador lugar respiraba amor y poecia, y el alma extaciada se elevava al Criador alabandolo por su grande obra./ Nos sacó de la contemplacion en que estabamos ad/mirando aquel hermoso paisaje, el mozo del hotel a/nunciandonos que estaba pronto el almuerzo, en todo el reino de Napoles el plato de pracmático son los famosos macarrones, y este fue el primero que nos sirvieron; apenas los comensabamos á comer cuando oimos cerca de nosotros el sonoro ruido de unas guitarras, y una afinada y bonita vos de tenor, que con gran sentimiento cantaba la cancion entonces en voga que decia,/
Sul mare lucica / O dolce Napoli,
l’astro d’argento / O suol beato,
Placida a l’onda / Ove sorridere
Prospero il vento / Volle Il Creato,
Venite all’agile / Tu sei l’impero
Barcheta mia / Dell’ armonia
Santa Lucia Santa Lucia / Santa Lucia Santa Lucia2
Las ultimas palabras de la estrofa las canta/ban los tres musicos, dando con esto mas gracia á la bonita cancion./ Todo esto aumentó nuestro buen humor, y olvidan/donos de los tristes recuerdos de la guerra, y de las a/marguras de la ingrata politica, nos abandonabamos alegres á aquellas pocas horas de paz que el Cielo nos concedia comiendo con buen apetito los excelentes ma/carrones.
Memorias manuscritas de Concepción Lombardo de Miramón | Capítulo VII: “Mi primer viage á Europa” | Fondo DCCCII-2.7 | 1859-1917 | Colección Centro de Estudios de Historia de México.Fundación Carlos Slim
La paleografía es autoría de quien escribió este artículo; es literal y respeta la ortografía del documento primario. Las diagonales indican cambio de renglón
1 Castellammare di Stabia, como Sorrento, también es una localidad ubicada al sur de Nápoles en la región de Campania.
2 Teodoro Cottrau (1827-1879), hijo del músico Guglielmo Cottrau, compuso la canción napolitana Santa Lucia, a partir del barrio costero de Nápoles llamado Borgo Santa Lucia: Sul mare luccica/ L’astro d’argento/ Placida a l’onda/ Prospero il vento/ Sul mare luccica/ L’astro d’argento/ Placida a l’onda/ Prospero il vento/ Venite all’agile/ Barchetta mia/ Santa Lucia Santa Lucia/ Venite all’agile/ Barchetta mia/ Santa Lucia Santa Lucia/ O dolce Napoli/ O suol beato/ Ove sorridere/ Volle il creato/ O dolce Napoli/ O suol beato/ Ove sorridere/ Volle il creato/ Venite all’agile/ Barchetta mia/ Santa Lucia Santa Lucia/ Venite all’agile/ Barchetta mia/ Santa Lucia Santa Lucia [Sobre el mar brilla/ la estrella de plata/ Plácido a la ola/ Próspero el viento/ Sobre el mar brilla/ la estrella de plata/ Plácido a la ola/ Próspero el viento/ Vengan al ágil/ pequeño bote mío/ Santa Lucía Santa Lucía/ Vengan al ágil/ pequeño bote mío/ Santa Lucía Santa Lucía/ Oh dulce Nápoles/ Oh bendecido suelo/ donde la creación quería sonreír/ Oh dulce Nápoles/ Oh bendecido suelo / donde la creación quería sonreír/ Vengan al ágil/ pequeño bote mío/ Santa Lucía Santa Lucía/ Vengan al ágil/ pequeño bote mío/ Eres el imperio de la armonía/ Santa Lucía Santa Lucía]