Revista / 2022 Julio / Memorias de Concha Miramón
Concha Miramón continúa su experiencia en Pompeya:
Las calles de Pompeya son estrechas, pues solo tienen ocho metros de ancho, y hay algunas de solo cuatro metros: en el centro de las calles, se ven de distancia en distancia, unas grandes piedras á fin de que los transeuntes pudiesen con fa/cilidad atravesar las calles y no bajar de las banquetas que son bastante altas. Esas piedras estan colocadas de manera, que dejando á sus dos lados un regular espacio, los carros y otros ve/hiculos, pudiesen pasar sobre ellas y se ven con bastante claridad las señales que dejaron alli gravadas las ruedas, y las pizadas de los Caballos./ Las casas que se han encontrado son con po/quisimas ecepciones de un solo piso; pero se crée que habia muchas de dos pisos por el nu/mero de escaleras que se han encontrado./ No se ha descubierto en Pompeya ninguna casa fabricada con el mármol, los Templos y las casas fueron fabricadas de cantera y ladrillo sobre las paredes y columnas ponian una espe/pecie de estuco que remplazaba el mármol y que se prestaba á la pintura, Se entra á las casas, por un vestibulo mas ó menos grande, siendo el piso en muchos de ellos de mosaico, de alli se si/gue á un patio rodeado de columnas las cuales sos/tienen el techo de un corredor por el cual se en/tra á las habitaciones. Casi en todas las casas hay una fuente, las unas estan colocadas en el cen/tro del patio, las otras al frente de la entrada, entre estas últimas nos llamó la atencion una que ocupaba una gran parte del muro; esta fuen/te era toda de fino mosaico, á sus lados dos mascarones de mármol por donde devió salir el agua y todo el conjunto de ella tan bien concer/vado que parecia nuevamente fabricada./ Las paredes de las casas estaban pintadas de blanco y decoradas con pinturas al fresco que representaban sujetos mitolojicos ó exenas de vida publica ó familiar de aquellos tiem/pos. Las paredes de los patios, de los corredo/res y de algunas otras piesas, estaban pintados con un fondo de color rojo encuadradas con fri/sos que representaban flores, frutas, ó graciosos amorcitos. Las columnas que sostenían el te/cho del corredor, tambien estaban pintadas; la mitad de ellas de rojo ó amarillo, la parte su/perior blanca, y los capitales de multitud de variados colores colocados con gracia y armo/nia. Todo aquello debió ser en los buenos tiem/pos de aquella infeliz ciudad, un conjunto de belleza y alegria./ Otras muchas casas y Templos vimos en Pompe/ya, mas ó menos concervados; pero nos llamó la atención un establecimiento de baños al cual nin/gun daño le hiso la terrible erupcion, pues dejó intacto su gran techo de voveda, sus salas de baños, sus estanques, sus conductos de agua, y un espacioso salon con acientos de piedra en el cual se veian en las paredes gran numero de pequeños nichos donde los bañantes depositaban sus ropas antes de entrar al baño./ Frente al establecimiento de baños, estaba una ca/sa que llamaban del poeta trájico por haber encontrado en ella interesantes pinturas que hacian alusión á sus composiciones./ Mas adelante estaba la casa llamada de Pan/sa, la mas grande descubierta hasta entonces en Pompeya. Se veia que su propietario era un hombre bastante rico, por lo espacioso de sus salas, por el gran numero de cuartos, por las pinturas, y por la gran cantidad de ánforas encontradas en la canti/na, donde devieron estar concervados el vino y el aceite./ Desearia dar mas detalles de lo que mi esposo y yo vimos en esas interesantes ruinas, pero me abstengo de hacerlo porque seria muy largo y por/que tengo que seguir mi viage en Italia y volver pronto á Paris donde los sucesos politicos que se preparaban interesaban á mi esposo. Solo di/re á mis lectores, particularmente á los que no hayan venido á Italia, que vale la pena de hacer el viage de America á Europa, solo por visitar Pompeya.
La paleografía es autoría de quien escribió este artículo; es literal y respeta la ortografía del documento primario. Las diagonales indican cambio de renglón