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De noviembre de 2004 a junio de 2005

En el marco de la celebración de sus primeros 10 años Museo Soumaya presenta la exposición Santuarios de lo íntimo. Retrato en miniatura y relicarios.

Seiscientas treinta piezas son parte del universo de objetos que guardan formas de intimidad en el pasado. Objetos cargados de la presencia de personas, personajes y lugares sagrados.
Alarde de maestría técnica, pequeño contenedor de sentimientos, el retrato en miniatura y los relicarios son una hazaña para la vista y una promesa para la emoción.


Anónimo mexicano
Retrato de militar

Ca. 1815 Gouache sobre lámina de marfil Medallón de bronce dorado a fuego, vidrio convexo Óvalo: 54 x 42 mm 68 x 52 mm (con medallón y asa de sujeción)

Anónimo mexicano
Retrato de dama que porta una miniatura
Ca. 1815 Gouache sobre lámina de marfil Medallón de latón, vidrio convexo Óvalo: 53 x 41 mm 62 x 46 mm (con medallón y asa de sujeción)

Obras en técnicas como gouache, óleos, cera, grabado, tallas y plumaria sobre láminas de marfil, metal, vitela y papel, de los siglos XVIII y XIX, principalmente, conforman esta muestra.
En los siglos XVIII y XIX, cuando se descubre la individualidad en pleno, lo íntimo irrumpe con delicadeza y crea obras a escala inusitada. Todo es personal, individual, reservado. La imagen del amado se reproduce para enmarcarla con refinamiento y cultivarla con devoción. Vírgenes, santos, reliquias son guardados en delicados medallones, lujosos o modestos.

Anónimo europeo
Retrato de dama

Ca. 1810 Gouache sobre lámina de marfil Medallón de oro
con aro de latón, vidrio convexo Diámetro: 76 mm 85 x 80 mm
(con medallón y argolla de sujeción)

Anónimo mexicano
Retrato de Porfirio Díaz

Ca. 1900 Gouache sobre lámina de marfil Marco de madera recubierto con lámina de marfil taraceado con carey, marco interior de latón, vidrio convexo Óvalo: 79 x 66 mm 139 x 122 mm



El acervo de retrato en miniatura y relicarios de la colección de Museo Soumaya es representativo de las escuelas inglesa, francesa, mexicana, española y norteamericana. Proviene de fondos como los de Gonzalo Obregón, Julio Alejandro y Daniel Liebsohn, principalmente. Enriquecen la exposición piezas de la generosidad de instituciones como Museo Nacional de Historia Castillo de Chapultepec, Centro de Estudios de Historia de México Condumex, la Arquidiócesis Primada de México y de las particulares como Guillermo Tovar de Teresa, José Pintado, José de Jesús Aguilar y Alicia e Isaac Backal.
Cada objeto habla a su modo. Las miniaturas fueron, entre otras cosas, objetos que se llevaban como se lleva una imagen entrañable: en pulseras, prendedores y adornos que colgaban del cuello: representaciones que remataban en un brazalete, figuraciones asidas a un broche con un alfiler para sujetarlas en la parte central del escote, pechera o chaleco. Lugares todos equidistantes a la zona del corazón. Los relicarios, medallones con restos corporales de santos, mártires y beatos, así como de objetos que estuvieron en contacto con ellos, han definido un acto religioso privado signado por la intensidad emocional.

José Francisco Rodríguez (1785-1835) Retrato de Agustín de Iturbide

Ca. 1821-1823 Altorrelieve en cera policromada y modelada sobre vidrio Marco adaptado de madera y vidrio convexo Diámetro: 74 mm 135 x 124 mm (con marco)

El trabajo de una exhibición abre la posibilidad de nuevas lecturas de un hecho artístico e histórico concreto. Fervor religioso, épico y sentimental. Los estudiosos han invertido gran interés y conocimiento en la elaboración de un libro que incluye un catálogo con la reproducción de la obra presentada y estudios sobre retrato en miniaturas, la devoción a través de los relicarios, y así como tópicos en torno a la intimidad y la devoción. Escriben Eduardo Báez, Alicia Bazarte, Gabriela Sánchez Eduardo Merlo, Carolusa González, José de Jesús Aguilar, Eva María Ayala, Alfonso Miranda y Mónica López Velarde Estrada.

Anónimo mexicano
Virgen de Guadalupe Mediados del siglo XIX

Medallón de oro, plumaria sobre papel
36 x 28 mm 52 x 36 mm (con marco)

Complementa el recorrido de la exposición una sala de juegos donde los pequeños podrán ingresar a un cajón lleno de objetos de intimidad imaginando que se han convertido en diminutos seres.