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Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech nació el 11 de mayo de 1904 en la ciudad de Figueras, España. Desde temprana edad quiso ser cocinero, pintor y a decir de él mismo, ¡también Napoleón! El mundo lo conoció por su adhesión al Surrealismo y sus extravagantes bigotes, homenaje al también pintor español del siglo xvii, Diego Velázquez. En la obra de Dalí se fundieron sueño y realidad. Una de sus obsesiones fue el cuerpo femenino, especialmente el de la mujer de su vida: Gala, cuyo nombre real era Elena Ivanovna Diakonova, quien siempre ocupó un lugar esencial en su producción. La Venus clásica y los unicornios medievales también invadieron el imaginario del artista. En 1933, incursionó en el ámbito de la moda. Trabajó en la creación de ilustraciones y escaparates al lado de personalidades como Elsa Schiaparelli y Coco Chanel. El artista nunca visitó nuestro país. Relojes derretidos, figuras fálicas, huevos u hormigas se funden con la concepción del tiempo y nos invitan a soñar y crear una mejor realidad. En 1938, André Bretón, dijo: No intentes entender a México desde la razón, tendrás más suerte desde lo absurdo; México es el país más surrealista del mundo, artista y padre del movimiento surrealista.
El acervo de Salvador Dalí de Museo Soumaya.Fundación Carlos Slim se ha presentado en diversos museos de México y el extranjero, en distintas lecturas curatoriales que han acercado a los públicos desde varias perspectivas: Atrio de san Francisco del Centro Histórico, Aldea Digital en el Zócalo y avenida Paseo de la Reforma, Universidad Anáhuac del Norte, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Santa Fe, todos espacios en Ciudad de México; Museo Felipe Santiago Gutiérrez en Toluca, Estado de México; Plaza Nuevo Veracruz en Veracruz; Cuartel del Arte en Pachuca, Hidalgo; Museo de la Revolución en la Frontera, Ciudad Juárez, Chihuahua; Bronsville, Estados Unidos; Museo de Antioquia, Colombia.
Arte moderno latinoamericano en la Colección de Museo Soumaya Latitud París
Desde el siglo xix los artistas e intelectuales latinoamericanos buscaban completar su formación en Europa. París fue epicentro y referente cultural de occidente, los maestros abrazaban con avidez los nuevos y modernos estilos a los que imprimieron una impronta regional. A lo largo de su estadía en el Viejo Continente, se insertaron en los «ismos»: Simbolismo, Neoimpresionismo, Cubismo, Surrealismo, Futurismo y Expresionismo. Los artífices americanos participaron activamente en los circuitos de exposiciones y debates también en Madrid, Barcelona, Berlín, Florencia y Milán. A su regreso fueron protagonistas de sus respectivas escenas nacionales. Sus obras y manifiestos versaron sobre la búsqueda de una identidad estético-cultural por medio de la interpretación de originales lenguajes plásticos. En el marco del Festival Francés de Acapulco y el Tianguis Turístico 2017, Museo Soumaya.Fundación Carlos Slim participó nuevamente y reunió obra de autores mexicanos y de otros horizontes latinoamericanos, que viajaron a la Latitud París como experiencia artística fundamental. Las piezas de Julio Ruelas, Ángel Zárraga, Diego Rivera y Francisco Toledo dialogan con las pinceladas estridentes del chileno Roberto Matta o del argentino Benito Quinquela. La Ciudad Luz, como capital cultural y cosmopolita, fue un influjo que se ha prolongado hasta nuestros días y que aún encuentra cabida en los modernísimos versos del poeta nicaragüense Rubén Darío: L’Art c’est l’azur […] Sí, el arte es azul, pero aquel azul de arriba que desprende un rayo de amor para encender los corazones y engendrar las acciones grandes y generosas…
Siqueiros en el Museo de Arte de Sinaloa (MASIN)
David Alfaro Siqueiros se inventó a sí mismo. No era oriundo de Santa Rosalía como él declaraba –hoy Ciudad Camargo, Chihuahua–. Su acta de nacimiento fue encontrada y publicada en 2004 por la crítica de arte Raquel Tibol. Nombre y fecha serían modelados por el propio autor, que en realidad nació como el 29 de diciembre de 1896, en la calle Arcos de Belén número 30 en Ciudad de México, y registrado como José de Jesús. Graciela Amador, su primera mujer, diría que el pintor era tan guapo como el David de Miguel Ángel; de aquel mármol renacentista tomaría su nuevo nombre. Artista-militante de personalidad combativa, integró las tropas carrancistas en el novel movimiento político y social del siglo xx: la Revolución Mexicana. Perseguido y encarcelado por el gobierno mexicano en once ocasiones, alentó bajo la hoz y el martillo socialistas, los movimientos de justicia social iberoamericanos. Creador incansable, génesis de los accidentes controlados que formaron el Expresionismo abstracto norteamericano, trabajó con todos los materiales: óleo, acuarela, piroxilinas o laca automotiva –nitrato de celulosa diluido al 70%–, acrílico, carbón, cera de zapatos y más, sobre humildes costales de papa, algodón, madera, aglomerado, papel, cartón, asbesto… Cuadros abstractos, expresionistas o figurativos, todos proyectan un sentimiento de libertad. Ideas e imágenes de Siqueiros que escaparon de la penitenciaría o de su «Tallera» en Cuernavaca, al mural más grande del mundo en el Polyforum Cultural. Estudios de formas que transitaron de la mente del pintor al caballete y de ahí al gran formato. Esta muestra también fue homenaje a Raquel Tibol. Investigadora sin descanso y cercanísima crítica de Museo Soumaya, declaró que la obra presentada en Culiacán tiene una Energía plástica con el cuidado en cada detalle que revela a un muy buen pintor. Pincelada segura, equilibrada, intensa y contundente. De denuncia.
Impresionismo y Vanguardias
La exhibición da cuenta de la revolución artística que caracterizó la pintura a partir de la segunda mitad del siglo XIX. El nacimiento de la burguesía, fruto del progreso industrial, favoreció nuevos acercamientos al arte. El gusto académico de la aristocracia y sus grandes formatos parecían obsoletos para reflejar a la nueva sociedad. Fue así que un grupo de artistas rebeldes decidió abandonar los talleres para explorar nuevos estilos y pintar al aire libre. Gracias al desarrollo de las técnicas industriales, los colores en lugar de ser preparados día a día pudieron ser transportados en tubos. Una pincelada suelta y desdibujada capturó escenas cotidianas, paisajes urbanos y rurales para celebrar la alegría de vivir. La gran ruptura tanto temática como técnica se dio a conocer bajo el nombre de «Impresionismo». Influenció a todos los artistas que se enfocaron en la vitalidad de los sentidos, que fue heredada como protagonista a las Vanguardias. Este nuevo arte nació en la etapa que precedió a la Primera Guerra Mundial y marcó desde París los siguientes veinte años. Se crearon manifiestos que contribuyeron a una mayor autonomía del arte; las representaciones no buscaban ser fieles a la realidad, sino expresar el estado anímico del autor y de la época. La exposición Impresionismo y Vanguardias ha itinerado por los siguientes museos de México y del extranjero: Centro Cultural de Mérida Olimpo, Mérida; Plaza Nuevo Veracruz, Veracruz; Galería del Palacio Municipal de Puebla, Puebla; Centro Cultural Clavijero de Morelia, Michoacán; Museo Chihuahuense de Arte Contemporáneo Casa Redonda, Chihuahua, Chihuahua; Museo Biblioteca Pape en Monclova, Coahuila; Museo de arte de El Paso, Texas, ee.uu.; Cucharas. La cultura en un objeto. Museo Mercedes Sierra de Pérez “El chicó”
El hombre observa, nombra, crea y usa herramientas, extensiones de sus manos. Con la agricultura tiene más tiempo para preparar sus alimentos y elaborar utensilios. Así, la alimentación como parte de la vida se vuelve más sofisticada. La hoguera o la cocina será un espacio de reunión en las culturas de todas las épocas. La colección de cucharas de Museo Soumaya.Fundación Carlos Slim fue formada por Ernesto Riccheimer a lo largo de más de cincuenta años. La integran, en total, alrededor de 2 mil trescientas piezas que incluyen tenedores, cuchillos, utensilios de cocina, cubiertos de viaje, objetos rituales…y por supuesto cucharas. En distintos temas, este emblemático objeto de uso cultural se integra como objeto devocional, cultural, viajero o de divertimento. Una exposición que acerca a los públicos mexicano y colombiano mediante un elemento referencial de la vida cotidiana.
Cucharas. La cultura en un objeto.
Museo Mercedes Sierra de Pérez “El chicó”
El hombre observa, nombra, crea y usa herramientas, extensiones de sus manos. Con la agricultura tiene más tiempo para preparar sus alimentos y elaborar utensilios. Así, la alimentación como parte de la vida se vuelve más sofisticada. La hoguera o la cocina será un espacio de reunión en las culturas de todas las épocas. La colección de cucharas de Museo Soumaya.Fundación Carlos Slim fue formada por Ernesto Riccheimer a lo largo de más de cincuenta años. La integran, en total, alrededor de 2 mil trescientas piezas que incluyen tenedores, cuchillos, utensilios de cocina, cubiertos de viaje, objetos rituales…y por supuesto cucharas. En distintos temas, este emblemático objeto de uso cultural se integra como objeto devocional, cultural, viajero o de divertimento. Una exposición que acerca a los públicos mexicano y colombiano mediante un elemento referencial de la vida cotidiana.
Marysole Wörner Baz Escultura
El arte para mí siempre ha sido magia, y nunca he podido bajarme de ella, escribió Marysole Wörner Baz. Con gran sensibilidad ha transitado en la historia del arte moderno en México. Perteneciente a la generación de Ruptura, encabezada por artistas como Juan Soriano, Lilia Carrillo, Manuel Felguérez y Vicente Rojo, entre otros, su colección emprendió un nuevo camino gracias a su generosidad y confianza, al dona su acervo a Fundación Carlos Slim, misma que ahora se comparte con las nuevas generaciones y los públicos más diversos. Marysole nació en la Ciudad de México en 1936 y es heredera de una importante familia de artistas. Con clavos de ferrocarril, lámina o soleras de hierro, creó formas como si se tratara de accidentes que resultaron de la erosión del viento o de la lluvia y fue todavía más lejos al otorgarles movimiento propio. Fundación Carlos Slim, Museo Soumaya y Fundación del Centro Histórico de la Ciudad de México nuevamente suman esfuerzos para esta muestra que formó parte del 30 aniversario del Festival de México en el Centro Histórico. El Antiguo Atrio del Templo de San Francisco expuso trece esculturas en metal para dar cuenta de la trayectoria de una mujer y sus años de incursión, aprendizaje y renovación en la plástica mexicana. En palabras del ingeniero Carlos Slim: Pienso que debemos encontrar la manera de hacer que todo lo fundamental y deseable sea universalmente accesible. Arte para todos. La obra de la maestra Wörner Baz ha sido expuesta en el Faro de Oriente y el Atrio del Templo de san Francisco, ambos en Ciudad de México.
Cuerpo en la colección de Museo Soumaya
Conozco todos los rostros, porque los veo a través de la urdimbre que mis ojos tejen, y miro la realidad que está detrás del tejido. Gibran Kahlil Gibran, poeta libanés en El Loco, 1918 A lo largo de la historia en Occidente los artistas han optado por distintos caminos, algunos llevados por la modernidad de su época, otros recurriendo a visiones del pasado, para todos el cuerpo ha sido un motivo fundamental y reflejo del mundo. Museo Soumaya presenta una nueva lectura de sus colecciones. El cuerpo infantil con su carácter tierno e indefenso. El cuerpo social expresado en el retrato. El desnudo erótico, de carga sublime y moderna, el derivado de la tradición grecolatina con el canon de proporciones perfectas y la representación de figuras sagradas. También exhibe el fragmento y el todo; y asimismo el movimiento. La corporeidad se ha manifestado a nivel cultural y simbólico. Ideas, aspiraciones, creencias, atributos y deseos. Todos dan cuenta de historias de amor, mitos, batallas, culturas y a fin de cuentas de la historia de la vida privada. La representación del cuerpo infantil en el arte se puede dividir en dos momentos del desarrollo, el del niño muy pequeño que conserva actitudes y morfología de bebé y aquel de la infancia plena. Inocencia y ternura serán las actitudes más representativas, así como el juego, la actividad favorita. La indefensión como otra característica de la niñez, será mostrada por los artistas con la presencia de la madre, quien en abrazo, carga, recoge y protege con el cuerpo a sus pequeños. Los mitos grecolatinos aportaron un dios niño: Eros o Cupido, cuya imagen derivaría en la iconografía cristiana en los «puttis», angelillos regordetes mensajeros de Dios. El rostro como lo más personal y lo más expuesto del ser humano, sin hablar, oculta o revela el mundo interior de la persona. Ocupa el lugar primordial en la manifestación de emociones y la identidad. En la legítima aspiración del hombre por la permanencia más allá de la muerte, por heredar la imagen a la descendencia y por mostrarse y reconocerse, la representación del semblante ha ocupado un lugar privilegiado en las distintas manifestaciones artísticas. El retrato es el resultado de dos fuerzas vitales que convergen, la del artista y la del modelo. Refiere o describe cualidades morales y físicas, acentúa, crea nuevos sentidos, relata historias y se ha materializado a lo largo de la historia sobre el soporte, el medio y el verso. Amor y erotismo serán temas fundamentales para el arte. En especial, Rodin tuvo una producción cargada de sensualidad, donde hombres y mujeres, solos y en conjunto mostraron una belleza erotizada. La historia y la mitología fueron puntos de origen, pero las obras que aquí confluyen son estudios de la sensualidad y el ejercicio plástico del cuerpo en experiencias amorosas. La estética del mundo griego tiene una influencia importante en el arte de Occidente. Derivado del sistema platónico con respecto al pasaje del mundo de las ideas a la realidad de la materia, el Clasicismo buscó recuperar este símbolo y dotar a lo bello del valor moral de lo bueno. La representación artística del cuerpo humano plasmaba la perfección del cosmos y los grandes escultores como Policleto y Praxiteles crearon cánones precisos, con relaciones numéricas exactas donde artistas de distintas épocas han abrevado. La representación del cuerpo de las figuras sagradas ha seguido en Occidente el dogma, el respeto por el pudor y los estilos artísticos imperantes. La Biblia, las vidas de los santos y otros textos como la Leyenda Dorada de Santiago de Vorágine, así como los evangelios apócrifos sirvieron a los artistas para plasmar el pasaje sagrado y la alegoría corporal análoga a Dios o al Padre Eterno. El estudio del movimiento ha ejercido una gran atracción para los artistas quienes han sido impulsados para capturar las posturas extremas de la figura humana, como las de los atletas o las curvaturas y saltos imposibles de la danza. El estudio de la anatomía en actividad ha llevado al estudio de escorzos rebuscados en la pintura y también al volumen escultórico para buscar el equilibrio y control de los pesos.
Paisaje y otros pasajes mexicanos del siglo XIX
El género de paisaje es una invitación a contemplar la armonía en la naturaleza. Asimismo describe a una región o un país, en algunos casos es incluso símbolo o emblema. Es también escenario de acontecimientos históricos, sucesos cotidianos, mitos, culturas y, en fin, de nosotros mismos.
La exposición Paisaje y otros pasajes mexicanos del siglo XIX muestra veinticuatro obras del género pictórico que durante el siglo XIX gozó de gran apogeo y aceptación no sólo en América, sino en Europa, como testimonio del Romanticismo. Los lienzos nos devuelven la naturaleza, el interés hacia lo exótico, el registro gráfico de los recientes descubrimientos arqueológicos y la pasión por la aventura.
Curaduría: Mónica López Velarde y Héctor Palhares Meza
México 1810-1910-2010
Presentada en el marco del Bicentenario del inicio de la Independencia y del Centenario del estallido de la Revolución Mexicana, esta muestra es un acercamiento a la historia, las tradiciones, la cultura popular, el colorido y la música de esta tierra.
Cromos para calendario de la imprenta Galas de México mantienen un diálogo con obras del acervo de siglo XIX de Museo Soumaya: óleos, fotografías, artes aplicadas, miniaturas, moda, monedas y documentos del Centro de Estudios de Historia de México CARSO –como el Plan de Iguala, el Plan de Ayala o la Primera Edición del Himno Nacional–, que son portavoces de doscientos años de historia mexicana y de la construcción del ser nacional.
Curaduría: Héctor Palhares Meza
Diego pintor, Frida modelo
En 1952 el Instituto Nacional de Bellas Artes encomendó a Diego Rivera la creación de un mural para la muestra Veinte siglos de Arte Mexicano que itineraría por varias ciudades europeas. El maestro incluyó símbolos nacionales de la Guerra Fría que incomodaron a las autoridades de nuestro país. El mural no se exhibió para el proyecto original, debido a que Rivera lo envió como regalo al gobierno chino.
La espléndida calca de 4.5 x 10 metros –boceto previo a la realización del mural– se integra por diez fragmentos y se mantuvo inédita por más de medio siglo en propiedad de Rina Lazo, ayudante de Diego. Se ofreció a la venta en los Estados Unidos y hoy forma parte del acervo de Museo Soumaya. La obra se ha exhibido parcialmente en el Museo de Arte de Ponce en Puerto Rico, en el Centro Cultural Borges de Buenos Aires, Argentina, y en la Galería Internacional del Instituto Smithsoniano de Washington, D.C., en los Estados Unidos.
Curaduría: Mónica López Velarde y Héctor Palhares Meza
Chapman
La muestra monográfica dedicada al pintor norteamericano integra una selección de 28 piezas que, en distintos formatos, dan cuenta del trabajo del autor de Vista de la ciudad de México desde el Lago de Texcoco. Valles, naturalezas muertas y retratos que ilustran la propuesta de un admirador de nuestro entorno y su gente: el paisaje nacional con sus espléndidos tonos y transparencia atmosférica, en Valle de México con pueblo en el fondo o Cholula. Piezas como Naturaleza muerta con rosas mexicanas o Rosas y margaritas, descubren la belleza de la flora nativa, así como una selección de enseres enmarcados por un estilo de época.
Curaduría: Héctor Palhares Meza y Mónica López Velarde
El reino de las formas: Grandes maestros. Franz Mayer, Museo Nacional de San Carlos, Museo Soumaya
Por primera vez las colecciones europeas del Museo Nacional de San Carlos, Museo Franz Mayer y Museo Soumaya.Fundación Carlos Slim se suman en un proyecto común.
La exposición de 60 pinturas y esculturas busca acercar a los visitantes a la herencia europea que permanece en usos y costumbres en lo religioso, alegórico y civil. Los pinceles de Zurbarán, Murillo, Bigot, Vaccaro, Giordano, Brueghel, Reynolds y Hobbema, entre otros, generan nuevas lecturas y discursos con una instrucción que, en el contexto del arte occidental, nos acercan a una realidad aparentemente distante y que sin embargo es presencia cotidiana.
Curaduría: Marco Antonio Silva (Museo Nacional de San Carlos/INBA), Alejandro López Sandoval (Museo Franz Mayer) y Héctor Palhares Meza (Museo Soumaya.Fundación Carlos Slim)
1900. París. La Belle Époque
Para el año que conmemoraba el fin del siglo XIX, la Exposición Universal de la capital francesa incluiría la más completa exhibición de arte moderno que se ha realizado. El arte en el cruce de caminos, era el tiempo de los bohemios. A veinte kilómetros de la Ciudad Luz se encuentra Saint-Germain-en-Laye, cuyo palacio principal fue residencia de reyes hasta el siglo XVII.
En el conjunto de seis óleos que integran el Panorama de la terraza de Saint-Gemain-en-Laye, Philippe Parrot-Lecomte mostró distintas vistas de Saint-Germain en donde los elementos principales son el paisaje de la campiña francesa y sus visitantes y actividades.
Curaduría: Mónica López Velarde
Calendarios mexicanos
Una muestra que da cuenta de los procesos industriales del cromo: óleos, fotografías, vidrios, acetatos, láminas de impresión, maquinaria, impresos; amén de los entrañables testimonios orales recogidos entre los artistas y trabajadores de la que fuera la gran Época de calendarios del siglo XX.
Temas patrios, históricos, familiares, costumbristas, deportivos, infantiles, humorísticos o evocadores de la belleza femenina se imprimieron de forma permanente en calendarios especiales y de línea entre 1933 y 1970. Frente a los nuevos conceptos de imagen que trajo consigo la fotografía en la década de los sesenta –niños, mascotas, frutas y vistas panorámicas con paisajes–, el otrora pujante negocio del calendario estaba por concluir.
Curaduría: Héctor Palhares Meza
Lo irrepresentable: muerte niña
Pinceles anónimos al lado de los mejores autores –como Villalpando y Herrera en el virreinato, Bustos y Espinosa en el México independiente, Soriano y Siqueiros en el XX, entre otros– y cámaras de fotógrafos notables participaron en los rituales fúnebres católicos que, con el Humanismo creciente desde el Barroco, plasmaron la irrevocable y enigmática finitud de los individuos y, a la vez, les otorgaron una suerte de inmortalidad: la del recuerdo a través de sus imágenes. En esta muestra conviven imágenes de niños muertos o angelitos que, lejos de conocer el pecado original, quedaron eternizados en una tradición artística entrañable.
Curaduría: Alfonso Miranda Márquez
¡Cámara! 1915 – 1950
Cuarenta y cinco retratos, testimonios del nacionalismo que promovieron las fotografías familiares y la industria postal en torno al mundo artístico mexicano, conforman esta muestra itinerante de fotografías de 1915 a 1950.
Las canciones, los atuendos de chinas poblanas y charros, así como escenografías del campo son las primeras expresiones con que México se invistió de identidad desde principios de siglo. Los temas: Corridos y canciones, con postales ilustradas, con las que nació el género ranchero del siglo XX. Álbum, retratos de familia y grupos que posan para el recuerdo, se acompañan de una selección de fotografías que en su época se agruparon como viñetas de un relato.
Curaduría: Gabriela Huerta Tamayo y Eva Ayala Canseco
Siqueiros
Una de las inquietudes constantes de David Alfaro Siqueiros fue la experimentación con técnicas ensayadas y composiciones que plantearon al espectador otras maneras de interés visual. Aquí se exhiben las más sobresalientes: óleos, piroxilinas, acrílicos y carbones sobre tela, madera, papel, cartón, asbesto y cera, entre otros.
Cuadros abstractos, expresionistas o figurativos, todos proyectan un sentimiento de ascensión. Figuras con los brazos abiertos como un símbolo de la libertad. La exposición reúne estudios que transitaron de la mente del pintor al caballete y de ahí al espectacular asbesto. Obras que marchan con gesto triunfal rumbo a la posteridad de su autor.
Curaduría: Alfonso Miranda Márquez
Estampa devocional. Imaginario de fervor religioso
La exposición presenta una de las colecciones mexicanas más completas en este género. Se trata de 46 piezas, entre xilografías, calcografías y litografías de los siglos XVIII y XIX, concentradas en dos grandes temas: el culto a María y a Cristo.
Mirar el arte en una estampa nos invita a habitar el mundo. Imaginería portátil, estas obras sirvieron desde su aparición de catálogo visual tanto para artistas y aprendices de arte que buscaron modelos de composición, iconografías, contextos, personajes y objetos y, en el caso de las estampas religiosas, un lugar donde los creyentes encontraron motivos en los cuales posar su devoción.
Curaduría: Gabriela Huerta Tamayo y Mónica López Velarde
Santuarios de lo íntimo. Miniaturas y relicarios
El género del retrato fue el que de manera sensible ocupó a los miniaturistas. Conservado muchas veces en un estuche precioso, pasó a ser una pieza de joyería, un objeto que se porta a manera de alhaja y que guarda también un sentimiento de añoranza.
En pequeños espacios de medallones y estuches se guardan con fervor reliquias e imágenes devocionales. Los relicarios contienen restos corporales de los santos, así como objetos que estuvieron en contacto con ellos. El trabajo de esta muestra abre la posibilidad a nuevas lecturas de un hecho artístico e histórico concreto. Fervor religioso, épico y sentimental…
Curaduría: Alfonso Miranda Márquez, Eva Ayala Canseco y Mónica López Velarde
Retrato de familia
El deseo de los seres humanos por contemplar y hacer perdurar su imagen ha hecho del género del retrato una de las actividades artísticas más antiguas y consistentes. Éste buscó la reafirmación personal y social al consignar a un grupo de personas a una casta, un linaje o cualquier otro parentesco, por medio de la recreación de motivos físicos y simbólicos. En esta muestra se aprecian con claridad algunas de las importantes maneras en que el retrato familiar en México se ha hecho presente: desde el testimonio de parentesco conyugal, maternal o fraternal, hasta los hechos para memoria de los parientes, los cuadros de devoción y ex votos y la llamada muerte niña.
Curaduría: Eva Ayala Canseco y Mónica López Velarde
Paisaje, entorno y retorno
Fuente de inspiración poética y costumbrista, el paisaje ha sido fundamental en el imaginario mexicano y europeo. Vinculado con una diversidad de latitudes, climas y regiones, cobija al hombre en diálogo con la naturaleza. Esta muestra lo explora desde adentro, con las diferentes intenciones que tuvo entre los siglos XVI y XX. El diálogo entre dos continentes tiene lugar en un recorrido visual por los espacios abiertos, costumbristas, cotidianos y esenciales que desde los Antiguos Maestros Europeos hasta el Impresionismo y las primeras vanguardias ratifican la sentencia de Vincent van Gogh: El arte es el hombre añadido a la naturaleza.
Curaduría: Héctor Palhares Meza
Juan Soriano. Santo y seña
Juan Soriano ha sido apreciado y querido por su figura de hombre libre, y su obra es expresión de esa libertad. La muestra es un homenaje a Juan, a su presencia de artista y amigo. Pinturas, esculturas y dibujos que refieren los principales momentos creativos del autor. Desde su temprana disidencia cuando advertía: Yo miro otras cosas distintas de las que dice ver mi maestro. En pintura y escultura, además de su participación fundamental en el grupo experimental de teatro Poesía en voz alta, el artista pertenece a la categoría, sin clasificación posible, de los pintores absolutamente singulares. Soriano nos legó la figura de un artista sencillo y pleno. Tal vez por ello se sentía ave…en pleno vuelo.
Curaduría: Mónica López Velarde
La leyenda de los cromos. El arte de los calendarios en México / Mexican Art Calendars
Entre los años 30 y 70 del siglo XX, Galas de México participó en las artes gráficas del país como ninguna otra casa editora. La producción y demanda de calendarios murales estaría en boga. Los cromos pasaron a ser creaciones colectivas de pintores, comercios y clientela; sus imágenes, los trazos idílicos de la cultura mexicana que han perdurado hasta el presente.
Esta exposición que ha itinerado por la República Mexicana, Estados Unidos y Líbano reúne algunos de los más de 5 mil óleos que Galas de México ha conservado y que representan esta vertiente del arte comercial que tantas resonancias ha tenido en nuestra cultura.
Curaduría: Gabriela Huerta Tamayo y Héctor Palhares Meza
José Agustín Arrieta
Arrieta pintó mucho, firmó poco y se rebeló ante los temas académicos de su época que ponderaban los temas históricos sobre los cotidianos. Nació en Tlaxcala y creció en la ciudad de Puebla. Es probable que fuera alumno de la Academia de Bellas Artes de la Angelópolis en la época de Ximénez de las Cuevas. Fue un gran retratista de escenas populares. La mayor parte de su trabajo puede dividirse en: naturalezas muertas, alacenas o cuadros de comedor y la pintura narrativa, escenas en cocinas, fiestas, calles y pulquerías, en donde la china poblana es la protagonista predilecta. Su exposición monográfica presenta una realidad con textura, sombra, destellos, volumen, color y sabor…
Curaduría: Mónica López Velarde
El Jardín secreto
En árabe al intercambio de pensamientos mediante flores se le llama selam o saludo. El Jardín secreto se viste de flores que son símbolos de la vida. Delicadas y frágiles adornan, ciñen la identidad y son ofrenda de amor, galanteo y devoción. Recogidas por los pinceles flamencos de Jacob Marrell y del norteamericano Conrad Wise Chapman, conviven con las obras mexicanas de José Agustín Arrieta, Humberto Limón, Eduardo Cataño o Jorge González Camarena. Relicarios, miniaturas, biombos, mantones, bateas, loterías y otros objetos, también se valieron de motivos florales donde la naturaleza y el hombre evocan un florilegio de amor.
Curaduría: Héctor Palhares Meza
Impresionismo y vanguardias
Integran la muestra treinta obras con temas y técnicas que poseen su fuente en las enseñanzas al aire libre y en el París finisecular. Un recorrido en el que, paso a paso, se desmenuza la luz en colores vivos y trazos inquietos: en papeles y lienzos que recrean la percepción y la subjetividad de los artistas.
Autores de esta curiosidad valiente y ejemplar son Courbet y el Van Gogh temprano, en su veta paisajística que se robusteció en el realismo; los impresionistas más destacados: Monet, Pissarro, Renoir, Guillaumin, Degas y Cézanne; y artistas que integraron un torrente imparable de metamorfosis plástica: Loiseau, Luce, Signac, Vuillard, Rouault, Friesz, Vlaminck, Jean Dufy y Hugues-Claude Pissarro.
Curaduría: Gabriela Huerta Tamayo y Héctor Palhares Meza
De lo divino y cristalino. Arte virreinal de los siglos XVI al XVIII
A partir de 1492, Cristóbal Colón abrió las fronteras del mundo conocido e incorporó a la realidad occidental un nuevo agente: América. El encuentro de dos mundos dio lugar a la obra de artistas que aprendieron técnicas y materiales europeos, y sumaron la fuerza creadora de las culturas mesoamericanas, así como la tradición de Asia y África. Mediante el trabajo de los diferentes gremios en Nueva España –pintores, plateros, doradores, bordadores, entre otros–, la exposición recorre los grandes asuntos estéticos de la historia nacional durante el virreinato.
Curaduría: Alfonso Miranda Márquez
El paisaje académico nacional llegó a su cumbre con la figura del pintor mexiquense José María Velasco. Heredero de las lecciones compositivas y técnicas que habían dictado Pelegrín Clavé y el italiano Eugenio Landesio en sus cátedras dentro de la Academia de San Carlos, el artista reinterpretó el paisaje a través de una amplia formación científica.
Una exposición monográfica del pintor –en óleos, acuarelas y carboncillos– de quien la crítica de arte Raquel Tibol señaló: […] Velasco empezó como todos los pintores naturalistas e idealistas de su tiempo, con la diferencia de que el acervo científico cultural que traía le permitió liberarse de las caprichosas intuiciones que exageran el idealismo hasta volverlo artificial.
Curaduría: Mónica López VelardeDesde la Antigüedad el corazón se ha considerado centro de la vida, palacio de la voluntad y las pasiones. El misticismo apostólico lo imagina una habitación para el alma, centro del amor divino, que propicia el abrazo de los corazones de Jesús y María.
Esta muestra de amor nos invita a disfrutar un mosaico de corazones encarnados, ceñidos con espinas, luminosos, custodiados por las jerarquías angelicales que aluden todos al martirio redentor de Cristo, y a la presencia de la divinidad en nuestro cuerpo. Bienvenidos a un recorrido de latidos, que serán un arrebato para el corazón…
Curaduría: Monserrat Ugalde y Alfonso Miranda MárquezEl vestido surge por la necesidad de proteger del cuerpo, por la salvaguarda del pudor y también por el respeto a la tradición. La indumentaria se volvió emblema de lo singular y la moda surgió entonces como una búsqueda constante de lo nuevo en forma y decoración. Se identificaría con el atuendo pero alcanzó otras manifestaciones como el mobiliario, las artes aplicadas, el lenguaje y las costumbres, los gustos y las ideas, los artistas…De 1780 hasta 1930, la muestra exhibe la evolución de la vestimenta a través de los rasgos de lo efímero, las normas sociales y la seducción, como signos civilizatorios modernos.
Curaduría: Eva Ayala Canseco y Mónica López VelardeDe casa y de calle reúne 56 piezas que exploran los usos y costumbres que marcaron el tránsito hacia la configuración de la identidad nacional. Los escenarios de lo público y de lo privado interactúan a través de una minuciosa selección de pinturas, esculturas, litografías, estampas, miniaturas, moda, juguetes y exvotos. Artistas viajeros como Chapman y Egerton retrataron, con una mirada extranjera, la diversidad del escenario mexicano. Los tipos populares de cada región ocuparon a maestros como Claudio Linati, quien abordó en sus litografías y acuarelas el carácter multicultural de México. Asimismo, mediante la paleta de Felipe Santiago Gutiérrez o de José Agustín Arrieta es posible tener acceso al mundo íntimo de la familia decimonónica.
Curaduría: Héctor Palhares MezaViento detenido. Mitologías e historias en el arte del Biombo
El biombo es un mueble que separa y recoge un espacio. Enmarca, da intimidad. Nos protege y guarda en una atmósfera. El biombo ofrece vistas: es una ventana abierta que transluce a quien está detrás y cerrada que a la vez lo cubre. El gran intercambio cultural, comercial y artístico entre los distintos mundos: Oriente, Europa y América, a través de las rutas de exploración, se ha manifestado en las expresiones estéticas que, como el biombo, conjugan cualidades técnicas y artísticas propias del mueble y de la pintura. Esta muestra recorre varios siglos que enlazan Viejo y Nuevo Continente en más de 20 biombos que dan cuenta de estilo, belleza y composición.
Curaduría: Ana Elena Mallet y Mónica López VelardeA través de su universo onírico y del juego, Dalí muestra sus miedos y deseos, fobias y liberaciones. Las profundidades de su mente son el origen de los famosos relojes blandos, caballos y mujeres… Salvador Dalí fue más allá de la pintura y en volúmenes plasmó los laberintos del inconsciente sin descomponer las figuras en manchas de color o geometrismos abstractos. En cada una de estas obras, un juego paranoico se advierte en las dobles imágenes que entrañan oposiciones: lo blando y lo duro, lo interno y lo externo, lo ligero y lo pesado, lo lógico y lo fantástico, lo grávido y lo terrenal, Gala y Dalí…
Curaduría: Gabriela Huerta TamayoEl 31 de mayo de 1946 un grupo de pintores, escultores, escritores, coleccionistas y funcionarios públicos se citaron en el restaurante Chapultepec para homenajear a un hombre que supo ver con ojos grandes la pintura mexicana de la primera mitad del siglo XX: el ingeniero Marte R. Gómez.
De los 40 autorretratos que los artistas entregaron a Marte R. Gómez en dicho homenaje, Museo Soumaya posee 34 de ellos entre los que figuran: María Izquierdo, Dr. Atl, Olga Costa, Roberto Montenegro, Carlos Mérida, Raúl Anguiano, Miguel Covarrubias, Juan Soriano, Angelina Beloff, Germán y Lola Cueto, entre otros muchos destacados maestros.
Curaduría: Eva Ayala Canseco y Mónica López VelardeEl hombre observa, nombra, crea y usa herramientas, extensiones de sus manos. Con la agricultura tiene más tiempo para preparar sus alimentos y elaborar utensilios. Así, la alimentación como parte de la vida se vuelve más sofisticada. La hoguera o la cocina será un espacio de reunión en las culturas de todas las épocas.
En distintos núcleos temáticos que la presentan como elemento utilitario, objeto cultural y símbolo de las sociedades en el tiempo, la cuchara se integra a esta muestra como pieza devocional, cultural, viajera o de divertimento. Curaduría: Monserrat Ugalde y Héctor Palhares MezaEn el tránsito del siglo XIX al XX, Auguste Rodin abrió paso a la nueva representación del hombre. Exploró el cuerpo, lo fragmentó y plasmó movimientos originales llenos de carácter, emoción y erotismo. La referencia de los surrealistas es el alma humana. Dalí jugará con lógicas imposibles de la mente, como los relojes blandos o los cuerpos con cajones, y expresará los temores y las vergüenzas del alma con rostros ocultos. La muestra atraviesa los mitos y sueños del hombre moderno: El amor, alegorías y expresiones de los enamorados; La mujer, belleza es inspiración para Rodin, y turbadora presencia en Dalí; El cuerpo, expresión de emociones y descubrimiento de la psique.
Curaduría: Gabriela Huerta Tamayo y Alfonso Miranda MárquezEn el universo mexicano, imágenes y personajes luminosos gravitan un entrañable paraíso cultural. El jade y las plumas de quetzal indígenas, flor y canto de Nezahualcóyotl; la belleza de la inteligencia de sor Juana Inés de la Cruz; la tierra seca y la candidez de los campesinos, habitantes fieles de los cuentos de Juan Rulfo; la Suave Patria, alacena y pajarera de Ramón López Velarde; la soledad asumida del laberinto de Octavio Paz que nos impone y motiva a la búsqueda. Una exposición donde conviven pinturas, esculturas, artes aplicadas, relicarios e indumentaria de los fondos de Museo Soumaya para hablar desde y de lo «mexicano» como el fascinante mosaico cultural del país.
Curaduría: Mónica López Velarde y Héctor Palhares MezaLa historia del amor es la historia del hombre. Es así que dos de los temas más constantes en el arte han sido el amor a Dios y el amor entre dos seres humanos. En el terreno del erotismo, de la sensualidad y de la mística no van separados la materia y el espíritu. Esta muestra recoge, en alrededor de 200 piezas, más de quinientos años de arrebatos amorosos y religiosos en pintura, escultura, moda, artes aplicadas, fotografía y cromos para calendario.
Curaduría: Héctor Palhares MezaLa exposición tuvo lugar en los espacios dedicados al arte de Banco Bilbao Vizcaya Argentaria en Madrid, España. Una selección del acervo de Antiguos Maestros Europeos, Antiguos Maestros Novohispanos y del México del siglo XIX. Treinta y cinco piezas creadas en el Nuevo Mundo que asimilaron los conocimientos, sensibilidades y grandes temas de los pintores españoles, germanos, italianos, franceses, flamencos y austríacos.
Curaduría: Alfonso Pérez Sánchez y Benito Navarrete (Antiguos Maestros Europeos) y Gustavo Curiel (Antiguos Maestros Novohispanos)La muestra es una colección esencial, una selección de piezas que, guiadas por la visión del crítico Kenneth Clark, dan cuenta de las cualidades de la mejor estatuaria de Rodin y su era. Camille Claudel, una de las más célebres discípulas, y de aquellos artistas que abrieron con fuerza la nueva plástica del siglo XX: Bourdelle, Maillol, Matisse, Degas y Renoir, entre muchos otros. La Era de Rodin es un proyecto itinerante de Museo Soumaya que, con gran éxito, se ha presentado en varias ciudades de la República Mexicana, Centro y Sudamérica, los Estados Unidos y Europa.
Curaduría: Cheryl Hartup (Museo de Arte de Ponce, Puerto Rico) y Alfonso Miranda Márquez (Museo Soumaya.Fundación Carlos Slim)En esta exposición conviven los cuatro grandes proyectos en la trayectoria del escultor francés: La puerta del Infierno para el Museo de Artes Decorativas de París y que marcó el devenir de su plástica. Los burgueses de Calais, luego de la Guerra Franco-prusiana, buscaron resarcir el orgullo nacional francés. Fragmentación y movimiento donde el artista experimentó en el fragmento, la sensación de totalidad. Asimismo La herencia para dar a conocer a sus dos principales alumnos y apreciar su legado: Émile-Antoine Bourdelle y Camille Claudel.
Curaduría: Gabriela Huerta Tamayo y Alfonso Miranda Márquez
